
Mi móvil,
mi pequeño amigo,
viene conmigo
dondequiera voy
como un autoestopista
en mi bolsillo.
Dañado pero fuerte,
anticuado pero alto,
yo nunca salgo
mi compañero
en casa
solo.
¡RIIING, RIIING!
Mi móvil,
igual que un bebé,
grita desde el otro lado
de la habitación para atención.
¡RIING, RIING!
Es el voz de
una persona invisible
pero sé exactamente
donde encontrarlo.
Es una parte de
mi persona,
mi conexión
al mundo,
mi amigo fiel
en mi bolsillo.